Este es un Articulo de FRAN VILLALOBOS publicado en marca. Con cierto retraso pero da igual, me ha hecho gracia.
Lo primero que atisbó el periscopio del Villarreal en Primera División fue el Santiago Bernabéu. Setenta y cinco años de espera para debutar en la máxima categoría merecían un estreno por todo lo alto en uno de los templos del fútbol mundial. En la partida de nacimiento del conjunto amarillo está registrada la fecha del 31 de agosto de 1998 como el comienzo de una nueva vida. El padre de la criatura es Fernando Roig, que cogió al equipo en Segunda cuando nadie soñaba con un submarino nuclear.
Aquella noche de verano era especial, como todas las primeras veces. No suelen salir bien pero es algo que recuerdas toda la vida. En el vestuario visitante del Bernabéu se cambiaron veteranos como Roberto y Serer al lado de novilleros prometedores como Palop y Albelda. Todos compartían el brillo en los ojos de quien tiene una cita con la historia. Gica Craioveanu se presentó a los tres minutos en el área madridista para perpetuarse en efeméride. El primer gol del Villarreal en Primera se escribiría para siempre en rumano. Puestos a hacer las cosas bien, quien mejor que Raúl para firmar el primero en contra antes que cualquiera. La novatada terminó 4-1 y marcó tendencia para años posteriores.
El Villarreal cogió el ascensor y, tras bajar a final de temporada, volvió a subir al año siguiente para comprarse un piso en las alturas de la Liga. Pese a su caché, la mansión de la Castellana sigue siendo territorio por conquistar para los amarillos. Cinco derrotas y tres empates en un duelo con su historial de anécdotas. El único ‘hat-trick’ en la vida de Guti en la temporada 2000-01, las visitas de Palermo y Riquelme (verdugos de los blancos en la Intercontinental de 2000), la grabación de un documental sobre Zidane (expulsado en el minuto 89) en el partido de la 2004-05 y, por supuesto, las lágrimas inolvidables del astro francés en su despedida del Bernabéu, con un último gol de regalo.
Casi una década después, el Villarreal vuelve al puerto donde emergió a la superficie y apunta alto. Ya no necesita elevar tanto el periscopio para contemplar el Bernabéu.
